14 DE JUNIO — "¡Luces, cámara, acción!"
Para muchos universitarios recién graduados, una entrevista de trabajo puede sentirse como subir a un escenario. Los focos están encendidos; el panel observa y cada respuesta importa.
Sin embargo, a diferencia de una actuación, no hay un guion que memorizar. Lo que los graduados necesitan no es una actuación perfecta, sino la capacidad de presentar sus experiencias reales con confianza, claridad y propósito.
Aquí es donde la preparación para entrevistas de trabajo en la universidad juega un papel importante. En el competitivo mercado laboral actual, las calificaciones académicas por sí solas ya no son suficientes. Los empleadores buscan cada vez más graduados que puedan comunicarse de manera efectiva, pensar críticamente, resolver problemas y demostrar que están listos para las exigencias del entorno laboral.
Para muchos estudiantes, el camino desde las aulas hasta las salas de entrevistas puede ser un desafío. Pueden tener el conocimiento, las habilidades y el potencial, pero tienen dificultades para expresarlos con claridad cuando se enfrentan a los paneles de entrevistadores.
Algunos dan respuestas demasiado cortas, mientras que otros hablan extensamente sin destacar el punto más importante. Por eso las técnicas de entrevista estructuradas deben considerarse una parte esencial de la empleabilidad de los graduados.
En las clases de habilidades para entrevistas de trabajo, a los estudiantes se les suele presentar una técnica sencilla pero útil conocida como el método STAR. STAR corresponde a Situación, Tarea, Acción y Resultado. Aunque el nombre puede sonar técnico, la idea es simple. Enseña a los estudiantes cómo contar sus experiencias como una historia corta, pero de manera organizada.
Desde mi experiencia enseñando habilidades para entrevistas de trabajo, noto que muchos estudiantes ya tienen historias que vale la pena compartir. El desafío es que a menudo no saben cómo presentar esas historias durante una entrevista.
Cuando les pido que respondan a una pregunta común de entrevista como "Cuéntame sobre una ocasión en la que trabajaste en equipo", muchos comenzarían con una respuesta simple como "Soy bueno trabajando en equipo". Aunque la respuesta no está mal, no le dice mucho al entrevistador sobre quiénes son o qué pueden hacer.
Por eso animo a mis estudiantes a ir más allá de las declaraciones generales. Les recuerdo que piensen en una experiencia real, quizás de una tarea grupal, un proyecto de clase, una tarea de prácticas o un programa universitario que ayudaron a organizar. Luego, los guío para que expliquen qué sucedió, qué rol desempeñaron, qué acción tomaron y cuál fue el resultado.
Con frecuencia veo que los estudiantes se sorprenden cuando se dan cuenta de que sí tienen experiencias útiles sobre las que hablar. Muchos recién graduados sienten que carecen de experiencia laboral, pero a veces olvidan que la vida universitaria en sí misma los ha expuesto a muchas habilidades relacionadas con el entorno laboral. Las discusiones en grupo, las presentaciones, las actividades de clubes, el trabajo voluntario, los programas comunitarios y los trabajos a tiempo parcial pueden convertirse en ejemplos significativos en una entrevista.
Por ejemplo, un estudiante que ayudó a organizar un evento en el campus puede que al principio no lo considere algo impresionante. Sin embargo, cuando desglosamos la experiencia, el estudiante puede darse cuenta de que había practicado liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y resolución de problemas. Otro estudiante que completó un difícil proyecto grupal puede ser capaz de explicar cómo el equipo manejó diferentes opiniones, gestionó los plazos y completó la tarea juntos.
Estas historias sencillas importan. Ayudan a los empleadores a ver a la persona detrás del certificado. Muestran no solo lo que un graduado sabe, sino también cómo piensa, responde y contribuye en situaciones reales.
En mi aula, he visto cómo el método STAR ayuda a los estudiantes a reconocer el valor de sus propias experiencias. Les da una forma clara de organizar sus ideas y hablar con más confianza. Cuando saben qué decir y cómo decirlo, es menos probable que entren en pánico o dependan de respuestas memorizadas.
Lo más importante es que quiero que mis estudiantes entiendan que una entrevista no se trata de dar la respuesta perfecta. Se trata de dar una respuesta honesta, clara y significativa. Se trata de mostrar quiénes son, qué han aprendido y cómo pueden contribuir al entorno laboral. A veces, todo lo que los recién graduados necesitan es la manera correcta de contar su propia historia.
Al final, conseguir empleo no se trata solo de tener habilidades. También se trata de saber cómo comunicar esas habilidades de manera efectiva. Para los graduados que se preparan para entrar al mundo laboral, dominar este enfoque estructurado puede ser una lección de aula que marque una diferencia duradera en sus futuras carreras.
* Nuruladilah Mohamed es Profesora Titular en la Akademi Pengajian Bahasa (APB), Universiti Teknologi MARA (UiTM), Cawangan Terengganu.
** Esta es la opinión personal del autor o de la publicación y no representa necesariamente las opiniones de Malay Mail.


