Donald Trump recurrió a Truth Social el domingo por la mañana para elogiar lo que llamó una relación "mucho más profesional y productiva" con Irán, el mismo país al que pasó años etiquetando como el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo.
"Nuestra relación con Irán se está convirtiendo en una mucho más profesional y productiva", escribió Trump, describiendo las negociaciones nucleares en curso como un proceso que avanza "de manera ordenada y constructiva".

La declaración generó un considerable efecto de sacudida para cualquiera que haya seguido la trayectoria de Trump. En 2018, Trump se retiró del acuerdo nuclear de la era Obama y lanzó una campaña de "máxima presión" con aplastantes sanciones económicas contra Teherán. En enero de 2020, ordenó el asesinato del general iraní Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, en un ataque con drones en el aeropuerto internacional de Bagdad, un acto que llevó a los dos países al borde de una guerra abierta.
Ahora, en su segundo mandato, Trump se encuentra en la posición de negociar su propio acuerdo nuclear con el mismo gobierno, y elogiando la relación en términos que su predecesor podría haber utilizado.
La publicación también contenía un ataque a Barack Obama —usando su nombre completo con segundo nombre, un guiño habitual de Trump— llamando al Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 "uno de los peores acuerdos jamás realizados por nuestro País" y "un camino directo hacia el desarrollo de un Arma Nuclear por parte de Irán".
Pero en esa misma publicación, Trump describió sus propias negociaciones en términos casi idénticos a los que podrían haber usado los diplomáticos de la era Obama: ambas partes tomándose su tiempo, haciéndolo bien, sin prisas, avanzando con cuidado hacia un acuerdo verificable.
La contradicción no pasó desapercibida. A primera hora del domingo, el exsecretario de Estado Mike Pompeo —el principal diplomático de Trump durante su primer mandato— advirtió que el acuerdo que se estaba planteando "parece sacado directamente del manual de Wendy Sherman, Robert Malley y Ben Rhodes", refiriéndose a los principales arquitectos del acuerdo nuclear de Obama con Irán. El director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, respondió diciéndole a Pompeo que "cerrara su estúpida boca".
Trump cerró su publicación con un notable floreo, sugiriendo que Irán podría algún día considerar unirse a los Acuerdos de Abraham, los acuerdos de normalización entre Israel y varios estados árabes que Trump medió durante su primer mandato.

